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Peter HurdEl psicólogo Peter Hurd de la Universidad de Alberta ha publicado un estudio en la revista Biological Psychology de este mes cuyos resultados indican que se puede predecir el grado de agresividad de un hombre por sus manos y apunta que este hecho se sabe desde hace 100 años, aunque es ahora cuando diferentes estudios científicos lo confirman.  El largo de los dedos índice y anular es diferente en hombres y mujeres, salvando excepciones, ya que está tambien relacionado con la exposición del feto a la cantidad de la hormona masculina  testosterona en el útero. Cuanto más corto sea el dedo índice en relación con el anular mayor es la cantidad de testosterona prenatal y, como demuestra el estudio de Hurd, mayor es la probabilidad de que la persona sea agresiva el resto de su vida. “Creo que lo más importante de este descubrimiento es que refuerza y y subraya que buena parte de nuestras personalidades se determinan en el útero“.  La investigación continuará estudiando a jugadores de hockey para determinar si la medida de sus dedos tiene relación con el número de penaltis en la cancha.

Puede ser una buena idea echarle un vistazo a la longitud de estos dos dedos en un hombre con quien queremos desarrollar una relación pero solo con el ánimo de observar si su comportamiento agresivo o violento coincide con este detalle, ya que el catedrático de Psicología de la Universitidad Central de Lancashire John Manning que tambien ha investigado la exposición intrauterina a la testosterona afirma que aunque puede predecir quienes podrían ganar una carrera por el largo de los dedos esta característa no le dice nada del grado de neuroticismo de la persona y añade que “se necesitan más estudios para confirmar la relación entre los dedos, la testosterona y la agresividad”.

Dame la manita Pepe Luis

Averiguar la medida de un hombre puede ser un asunto complejo pero los investigadores dicen que tienen una forma de hacerlo más fácil. Empecemos por olvidar aquellos rumores de que el tamaño del pié tenga algo que ver con “ese otro” tamaño. Lo que importa ahora, o eso dicen, es mirar al dedo índice.  El mito ha muerto ¿Viva el mito?

Dos urólogos británicos han relacionado el largo del pene con la talla del zapato de  104 hombres y a pesar de todos los mitos no han encontrado correlación alguna, según publica la revista British Journal of Urology International.  

Sin embargo otros  investigadores griegos dicen haber comprobado que sí existe un vínculo entre el índice y el miembro viril y los resultados se publicaron en la revista Urology. Se comprobaron además diferentes aspectos como la edad, el peso, la altura, el índice de masa corporal y la relación entre las caderas y la cintura en un grupo de 52 hombres menores de 40 años. El único resultado en el que se apreció una relación directa con la medida del pene fué el del dedo índice.  Ambos estudios ratifican que la medida media es de 12,7 cms., en este detalle no hay nada nuevo.

Cierto, me dice Roberto,  cuando tenía 25 añitos trabajaba 16 horas al día y sobrevía a base de bocadillos de calamares. Aunque ahora todo sea distinto y me encante vivir con mi pareja y comer decentemente, echo de menos aquella habrienta libertad.  Aquellos conciertos, aquellas manifestaciones, aquellas salidas con los amigos.

La mayoría de los hombres emparejados disfrutamos recordando los días de libertad en que la vida estaba exenta de responsabilidades. “A los 25, puedes hacer cosas que a los 40 sencillamente no te permites, dice Roberto, que lleva 11 años casado. Eso no quiere decir que queramos huir de la vida actual pero si que hagamos cosas que a las mujeres les pueden parecer tontas. No se trata de dejarlo todo para unirse a una banda de rock, no, pero podemos aparecer por casa con cosas insospechadas, discos del pasado, detallitos para el coche que ahora ya parecen de otro siglo o aislarnos de todo con los amigos del futbol. Escabullirse de lo cotidiano es lo mejor que me puede pasar pero las mujeres  no siempre lo entienden. Yo creo que ellas deberían hacerlo tambien”. ¿No tendrías miedo de lo que puediera pasar en esa salida? le pregunto “Bueno, si, responde tranquilo, podría pasar cualquier cosa, pero tambien puede pasar en la oficina ¿no crees?

Hay razones para creer que hombres y mujeres son muy parecidos en su funcionamiento cerebral, pero con ciertas diferencias selectivas”, dice  el psiquiatra Allan Reiss, de la Universidad de Stanford. “Creemos que una de esas áreas se refiere al procesamiento de los estímulos emocionales que vienen del ambiente y suponemos que nuestros descubrimientos reflejan esa diferencia.

En su estudio se mostraron 70 historietas cómicas en blanco y negro a 10 hombres y 10 mujeres mientras se les escaneaba el cerebro y se pudo observar que no solamente se activan distintos centros cerebrales sino que además  cuando llega el final las mujeres  se ríen más que los hombres y sus cerebros sienten una mayor intensidad de placer. Esto es debido, según explica Reissen,  a que en general esperan reírse menos. Su humor es más analítico e intenso que el de los hombres, además los cerebros femeninos también son más sensibles al procesamiento de las palabras y de la memoria, cuyas neuronas se concentran en la corteza prefrontal.  “Ellos esperan que un chiste sea gracioso desde que se lo empiezan a contar, así que no se sienten tan gratificados cuando llega el remate”, explica Reiss.

Ni los científicos se ponen de acuerdo. Una investigación publicada en la revista American Psychologist en la que se comparan los resultados de 46 meta-estudios, con la intención de aclarar cuales son exactamente las diferencias de género, concluye que éstas son negligibles, y aunque existan en realidad son tan sutiles que estadísticamente casi se acercan al cero en el 78% de los casos. 

Los medios han hecho una especie de retrato psicológico de hombres y mujeres como si procedieran de diferentes planetas, Marte y Venus, pero esas diferencias estan muy sobreestimadas. Los dos géneros son mucho más similares de lo que se piensa, tanto en personalidad, habilidad para comunicarse y liderazgo, ha dicho la autora del estudio Janet Shibley Hyde, catedrática de psicología de la Universidad de Wisconsin, que añde que los estereotipos que permean a las sociedades occidentales resultan dañinos tanto individual como colectivamente. “Este sería el caso de las niñas que teniendo talento matemático  podrían pasar  desapercibidas tanto en la escuela como en el entorno familiar no desarrollando sus habilidades naturales”.

Sin embargo David Schmitt, catedrático de psicologia de la Universidad de Bradley, Illinois,  speciacializado en diferencias de género dice que existen verdaderas diferecias pero que éstas se exageran con frecuencia. “Es cierto que los estereotipos crean son límites pero las diferencias biológicas son  profundas. Por muchas vueltas que le demos al contexto cultural el hecho de que los niños jueguen con juguetes de niños demuestra que las diferencias son reales”.

Para confundir más las cosas en otro estudio en el que se advirtió a los participantes que no sería identificado su género ninguno se ajustó a los estereotipos típicos de su sexo cuando se les dió la oportunidad de mostrar agresividad. De hecho hicieron lo contrario de lo que se esperaba, las mujeres mostraron más agresividad y los hombres más pasividad.

La gran diferencia

La gran diferencia entre hombres y mujeres -dice Antonio Damasio- neurocientífico y autor de El error de Descartes: emoción, razón y cerebro humanoestá en el tipo de emociones que cada género cultiva.  Todos sentimos las mismas emociones pero “los hombres cultivan mucho más las emociones que tienen que ver con la agresividad, porque ellos son los que a lo largo de la historia han hecho la guerra, los que han salido a luchar por los alimentos. Las mujeres, en cambio, debido a su papel en el cuidado de los hijos y de las personas débiles, han cultivado mucho más emociones que tienen que ver con la simpatía o la compasión, y que son más idóneas para resolver conflictos de manera pacífica. Lo que hemos de hacer ahora es reequilibrar las emociones y evitar separarlas por géneros”.

El gran reto: la igualdad

“Ante el reto de la igualdad los hombres no están reaccionando colectivamente, aunque en muchos casos sí personalmente: esto siempre se ha hecho”, asegura el sociólogo Hilario Sáez, miembro del Grupo de Hombres de Sevilla. “Y si no estamos reaccionando es porque no nos interesa renunciar a privilegios objetivos, como tener un salario más alto o evitar las tareas domésticas. Además, todavía no se ha elaborado un modelo alternativo al machismo, ni se ha generado algún tipo de reflexión, ni se va a hacer, porque esto significaría poner sobre la mesa unos privilegios demasiado cómodos y arraigados. El cambio se producirá sólo gracias a las mujeres. Al abrigo de este movimiento feenino, puede que algunos hombres reaccionen, pero serán la guinda, una auténtica excepción”, agrega Sáez.

No obstante, este sociólogo reconoce que se ha producido un cambio de mentalidad. Ya nadie niega la importancia de la igualdad de géneros pero el 85% de los hombres mantienen  una postura “políticamente correcta” en público mientras en privado muchos aplican al fenómeno una “resistencia pasiva”, el 14% está en contra y el 1 %  trabaja activamente para alcanzarla, según un estudio de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer.

Entre este 1% se encuentra Antonio García de la AHIGE (Asociación de Hombres para la Igualdad de Género) que cree que “es importante construir un mensaje positivo sobre el cambio. García cree que el movimiento masculino es débil y considera que hay que empezar a pensar en lo que se puede ganar, más que en lo que se puede perder. “Hasta ahora el discurso ha sido negativo, con la igualdad el hombre pierde privilegios”, dice. “La igualdad nos ayudaría a recuperar nuestro mundo afectivo y emocional, que se ha perdido con el patriarcado. Somos hijos del patriarcado, fruto de esta sociedad sexista. Es importante construir un mensaje positivo sobre el cambio”.

Sin embargo no todos tenemos la misma idea de lo que es un “mensaje positivo”. Un fabricante de detergentes se han apuntado al carro de la igualdad y no se le ha ocurrido una idea mejor que crear una campaña de marketing, que incluye una web donde se puede apuntar el nombre de quien no colabora en una “lista sucia” y un vídeo un tanto bobo. 

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